El otro día, hurgando entre apuntes y manuales, encontré una práctica de Teoría del Estado sobre “el fin de la historia” que Francis Fukuyama escribió en 1989.
La idea fundamental del texto del politólogo estadounidense gira en torno al fin de la historia entendido como un fin de las ideologías contemporáneas que le hacen frente al capitalismo liberal.
A su juicio ese agotamiento ideológico, que ha desembocado en un mundo global donde el Estado liberal y el mercado capitalista gobiernan a gran parte de la población, ha hecho que la “historia”, entendida en sentido Hegeliano como la dialéctica entre las partes, haya terminado.
Esa idea del fin de la historia ya fue teorizada por otros autores, como Hegel quien también afirmaba la idea de que la historia debería culminar en un momento absoluto, donde triunfaría la forma definitiva, racional, de la sociedad y del Estado.
Y esa forma racional y definitiva ha sido, indudablemente el Estado liberal, llamado por algunos autores (como Kojève, a quien cita Fukuyama) el “Estado homogéneo universal”, un Estado donde las grandes luchas han quedado relegadas por la actividad financiera y económica.
En resumen, lo que Fukuyama apuntaba no era más que el fin del sentido de la lucha política e ideológica, aplastadas por el imperio de los intereses capitalistas y económicos del sistema financiero en el que el mundo está inmerso.
Seguro que les suena todo esto. Es más; es probable que estén de acuerdo con ésta tesis.
Yo no.
Y les voy a decir por qué. No creo que la lucha ideológica haya perdido su sentido, sino todo lo contrario. Me resigno a aceptar que el sistema está soberanamente regido por principios económicos; por entes en busca del máximo beneficio y por esos famosos y temidos “mercados” que todo parecen controlar.
Creo en la política.
Valiente y temeraria afirmación, pueden pensar al leerla. Pero lo digo desde la más absoluta convicción de que son las ideas las que mueven el mundo; que son las personas y no el capital; el pensamiento humano y no Wall Street.
La historia no ha acabado. El compendio de pensadores que día a día intenta contrarrestar las deficiencias del sistema capitalista, mejorando el Estado de Bienestar, reduciendo las desigualdades y avanzando hacia una sociedad más solidaria, sigue en marcha.
Comienza mi aventura bloguera.
Bienvenidos J
Si fuera una práctica de RRII te encasillaría en el paradigma idealista :p No digo que sea ni bueno ni malo, ojo, sólo comento el texto.
ResponderEliminarUn beso!
Venga, a tener más vicios informáticos!!! este al menos es más tranquilo, más extenso, y seguro que interesante si lo escribes tu y participan tus amigos. ADELANTE!!!
ResponderEliminarDebería encontrar un paradigma entre el realista y el idealista para definirme.
ResponderEliminarPero es cierto, he querido empezar con idealismo puro y duro, que al fin y al cabo es la esencia del resto.
A falta de vicios informáticos (y no informáticos)... uno más!
Gracias ;)